CULTURA Y TURISMO

TRANSMITEN CON AMOR TRADICIÓN DE DÍA MUERTOS

Monterrey, NL 3 noviembre 2026.- El Día de Muertos, celebrado ayer, no sólo significa una fecha para recordar a los seres queridos que ya partieron, sino también una jornada ya tradicional que mantiene unida a diferentes generaciones de una familia.

 Hijos, nietos y bisnietos rodeaban ayer la tumba de Juan García Salas, fallecido en 1991 a los 59 años, y su esposa María Guadalupe Martínez García, quien murió en el 2005 a los 60 años.

 Están en el panteón Valle de la Paz, en San Pedro, donde cada año se organiza una celebración a los difuntos entre música de banda, mariachi, flores de cempasúchil, pasillos gastronómicos y de artesanías con expositores de Oaxaca como invitados especiales.

 “Representa la unión de la familia, que sigamos con la tradición de venir a visitar a nuestros papás”, dice Luz Amelia García, hija de los fallecidos.

 “A los niños chiquitos les encanta venir al panteón. Ellos están siempre: ‘¡ya vámonos’, y están apurándonos para venirnos para acá. Nos encanta venir porque nos juntamos todos”.

 Cada año se reúnen desde temprano en una casa cercana al panteón, para después irse caminando.

 Ayer eran 24 integrantes. Rezaron un rosario, recordaron anécdotas y después volvieron a casa para continuar el festejo con una cena.

 “Ellos (los fallecidos) vienen a visitarnos y eso es lo más representativo; los tenemos siempre en el corazón”, agrega Lydia García, otra de las hermanas.

 Amanda Rodríguez, nieta de los fallecidos, acudió con su esposo Maxwell Herrera y sus hijos, María Paula, de 6 años, y Máximo Lucio, de 3, para transmitirles el amor por esta tradición.

 “En lugar de recordarlos con tristeza, se recuerda todo lo bonito que se vivió con ellos”, cuenta Amanda.

 “Al momento de reunirnos todos, mis tías nos recuerdan las historias de mi abuela, lo que decía, lo que hacía, lo que le gustaba. Y esos mismos aprendizajes se pasan a nuestras generaciones y los chiquitos las van conociendo”.

 La unión para esta familia siempre será lo más importante.

 “Mi madre siempre nos trataba de unir, ése fue su mayor mensaje: la unión y no hacer diferencias de ningún tipo con nadie”, agregó Lydia.