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Opinión

POZOS/AHUED/ACOVER, ALGO APESTA EN DINAMARCA

Por Edgar Hernández*

Línea Caliente

Acaso el lenguaje no verbal es más significativo que el declarado.

La que por años fue la más relevante organización periodística, la Asociación de Comunicadores Veracruzanos “Froylan Flores Cancela”, ACOVER, hoy vive una profunda división que la pone al borde de su desaparición.

Un entorno lleno de sospechas hacia esta organización periodística -de la cual por cierto este escribano forma parte hasta este momento- ha provocado una seria fractura en sus ideales y compromisos con una prensa libre.

Veracruz, que por décadas ha ocupado el primer lugar en asesinatos y violencia contra sus comunicadores “es el sitio más peligroso para ejercer el periodismo en el mundo”, de acuerdo a la organización Articulo 19, cuyo lema es “Disparamos por la verdad…nos disparan para silenciarnos”, hoy es penetrado por un “Conserje”, acaso “albañil o carpintero”, según las necesidades de la patrona Nahle.

El sujeto de marras es el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, quien con la ayuda de su enemigo -a modo-, el queda bien José Manuel Pozos y su segundo pretenden  entregarle en charola de plata la ACOVER a Nahle.

Así, sin mas, por la fácil vía de un excolaborador de Pozos, Luis Bustos, hoy al frente de Acover, se pretende poner de hinojos a la organización periodística que tiene entre sus filas a los columnistas más críticos y reporteros más congruentes con la causa veracruzana, que no a los del “nado sincronizado”, que son los chayoteros de la gobernadora.

Por lo menos eso es lo que cree esa pandilla de servidores del poder, que ya tienen a la ACOVER a sus pies.

Están convencidos de que si la mesa directiva avala, el resto vamos a arriar banderas y que en lo sucesivo tendríamos que persignarnos ante la “línea” de uno de los secretarios de gobierno más incapaces de las últimas décadas.

Ahued, presunto cómplice del Cartel Inmobiliario, responsable de la remodelación del Palacio de Marmol, bajo sospecha millonaria y ningún registro exitoso de diálogo, negociación política, de actuar como un verdadero jefe del gabinete, ser el enlace con los 212 ediles y responsable de una inexistente paz social, es ahora nuestro jefe… ¡Ja!

O presume serlo.

La prensa libre es algo más que un acuerdo en las oficinas del Rey del Plástico.

Está más allá de los afanes de Nahle que quiere censarnos, entregarnos a su causa, ser acríticos a su mando y de paso calificarnos de carroñeros a los que no está para “darles contentillo”.

Odia a quienes publicamos sus rapacerías, fortuna inexplicable, negocios de la familia, que se le descubra su dinero en paraísos fiscales y le publiquemos el “asquito” que le da por saludar a los trabajadores de campo o en las empresas veracruzanas.

Le disgusta de sobremanera que del dominio público se cuenten sus diferencias con la presidenta Sheinbaum o que el marido cabalga con sus quereres por todo Veracruz… ¡Y eso sí que no!

Tener una prensa amordazada no será posible por más que ACOVER, con el lenguaje servir de Luis Bustos, se ponga de hinojos suplicando diálogo, eso sí, según afirma, “en aras de la libertad de expresión”.

Acover con esa dirigencia a modo transita a su desaparición.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo

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