Opinión

NAHLE, 3 FRENTES ABIERTOS A LOS QUE SE SUMA EL REPUDIO CIUDADANO

@LíneaCaliente
 
Por Edgar Hernández*
 
Veracruz, caos en el escenario político.
Sus opositores -que no son pocos- en abierta lucha contra Nahle por la Revocación de su Mandato; Manuel Huerta, fundador de Morena en declarada ruptura, y la fiera dama peleada hasta con el titular de la ASF, Aureliano Hernández Palacios, institución que le revisa sus cuentas, son algunos de los frentes que tiene abiertos la controvertida gobernadora.


Ello sin contar el repudio ciudadano que cada vez la traga menos.
“No me quita el sueño”, ha dicho la mandataria que cabalga al precipicio; que un día sí y el otro también le reviven su tutoría en el peor dolor de cabeza que tiene la república, el Huachicol Fiscal; que Dos Bocas es un fracaso; que el montón de mansiones de su propiedad dentro y fuera del país; que si las transas del marido y su fortuna en paraísos fiscales…
Todo le vale.
 
A 18 meses de estar al frente de las instituciones veracruzanas no pierde el liderato de ser la peor -o ligeramente la peor al estar en el penúltimo lugar de la preferencia ciudadana-, de no tener las riendas y que su gobierno es más de ocurrencias que de realidades. Y si la realidad apunta a que carece de capacidad de reflexión política, que su discurso es de dos centímetros, que no entiende lo que es gobernabilidad, diálogo, razón y que con gritos y manotazos resuelve… pues, para la mandataria es la vía correcta.
Simplemente lo demás “no me quita el sueño”.
Se cierne en su entorno, sin embargo, un tema de pesadilla, la Revocación de Mandato, decisión ciudadana que habrá de sucederse el año próximo a pesar de haber puesto un candado de garantía en donde para que ello suceda el 10 por ciento del padrón deberá votar en su contra.
Ello luego que el Congreso de Veracruz aprobó una reforma que endurece los requisitos para dicha revocación, fijando la exigencia del 10% de la Lista Nominal, lo que equivale a unas 750,000 firmas (inicialmente estimadas en cerca de 600,000 en discusiones previas), a recolectarse en solo 30 días y con respaldo en al menos 107 municipios.
Lo que pareciera un valladar de aquí a noviembre del año próximo, no lo es tanto al empezar desde ya a trabajar lideratos reconocidos, partidos políticos y organizaciones gremiales, todos de manera discreta pero contundente, en la toma de conciencia de que ha llegado el momento de que Nahle se vaya.
 Se parte de la consideración de que si para toda elección los tiempos de campaña y proselitismo, de acuerdo a la ley, no rebasan las cuatro semanas de proselitismo ¿por qué de cara al hartazgo no convocar a lo largo de 30 días a la ciudadanía para que acuda a las urnas para revocar el mandato de la zacatecana?
La Revocación iría de la mano de la renovación legislativa en donde Morena llega menguada tras la derrota municipal que le costó más de 900 mil sufragios y la pérdida de 71 alcaldías.
Esos mismos votos opositores del 2025 serán revividos para votar para que se vaya a su casa.
 Pero, “Eso no me quita el sueño”, ha dicho la mandataria.

En paralelo trascendió que desde el centro se ha puesto en la mesa de Claudia Sheinbaum la preocupación por el tema Nahle y cómo arroparla, no para que siga al frente de Veracruz, con Revocación o sin ella, sino para abrirle un espacio en el equipo.
Ya por lo pronto quien se frota las manos es Manuel Huerta, quien entraría al relevo de Nahle para concluir el mandato en 2030, ello sin cejar, en este tramo, de estar con cuchillo de palo jodiéndola un día si y el otro también en un marco de golpeteo que como buen fajador y porro ha resistido. Huerta desde el Senado ha sido el más peligroso enemigo de Nahle y difícilmente se dobla con recaditos del subsecretario José Manuel Pozos con una cola más larga que la de Huerta y un señalado pasado corrupto que lo desacredita.
Ese tipo de luchitas lo fortalece.
La rijosa mandataria ve enemigos por todos lados y libra batallas como la inventada hace unos días contra el Auditor General de la Federación, Aureliano Hernández Palacios, un veracruzano que, como su padre y abuelo forman parte del primer círculo de afecto de la presidenta Sheinbaum, del mismo López Obrador.
Esa batalla inventada por Nahle se inicia cuando rechaza en días pasados la firma del convenio de colaboración con la ASF sustentada en supuestas incompatibilidades metodológicas del órgano local ORFIS convirtiéndose así en la única entidad del país en no firmar el acuerdo de fiscalización con dicho órgano.
En el fondo lo que esconde Nahle son dos factores, uno técnico y otro político.
Analistas y críticos señalan que lo que en el fondo busca es limitar revisiones profundas y rendición de cuentas de los recursos públicos locales hoy hechos un caos, amén de la herencia de los mas de 7 mil millones presuntamente desviados por el atarantado Cuitláhuac García.
Pretende ignorar que La ASF mantiene sus facultades legales de revisión, a pesar de la postura del gobierno estatal.
Y en el lado oscuro de las elucubraciones políticas de esta voluntariosa mujer está convencidísima de que lo que busca el Auditor, Hernández Palacios, oriundo de Xalapa, es ser el candidato a gobernador en 2030.
Pero, “Eso no me quita el sueño”, ha dicho la mandataria.
Tiempo al tiempo.
 
*Premio Nacional de Periodismo