LEGADO HISTÓRICO DE DOCTOR GONZALITOS
Monterrey, NL 28 septiembre 2026.- Bautizado como José María Raymundo Eleuterio González Mendoza, nació en Guadalajara en 1813.
Tras estudiar en el Seminario e Instituto Literario tapatíos, habiendo sido practicante de medicina a los 20 años en San Luis Potosí, llegó a Monterrey en 1833 acompañando al franciscano fray Gabriel Jiménez, para desempeñarse como practicante en el Hospital de Nuestra Señora del Rosario.
Su abnegada entrega a los desposeídos le valió el afectuoso apodo de “Doctor Gonzalitos”. El 1 de mayo de 1834, el obispo Belaunzarán lo nombró director del nosocomio.
En enero de 1835 estableció las cátedras de Farmacia y Química, e impulsó la vacuna contra la viruela en 1840. Se casó el 7 de enero de 1836 con Carmen Arredondo, matrimonio que concluyó en dolorosa separación en 1842 debido al idilio de ella con el General Mariano Arista (quien llegó a Presidente en 1851-1852) que se hizo público.
Su biógrafo Hermenegildo Dávila atribuye a esta desilusión su volcado absoluto hacia la medicina.
En 1842 la Junta de Sanidad lo examinó y el Gobierno le otorgó el título de médico cirujano (reconocido en 1852 por el Consejo de Salubridad) y fundó la cátedra de Medicina, pausada brevemente por la invasión estadounidense de 1846.
Al erigirse el Colegio Civil en 1859, fue catedrático de Medicina Operatoria, Obstetricia y Anatomía, impartiendo también Historia, Poética y contribuyó a redactar sus reglamentos.
Fue director del plantel (1866-1873 y 1875-1876). En política fue diputado suplente (1850), diputado local (1869 y 1871), magistrado suplente (1851), Gobernador interino (1870 y 1874) y Constitucional de 1872 a 1873.
Aportó valiosos estudios históricos y difundió el Acta de Fundación. Operado con éxito de cataratas en Nueva York en 1883 por el cirujano Hermann Knapp, continuó su labor hasta fallecer el 4 de abril de 1888 tras 55 años de práctica.
Nombrado Benemérito en 1867 y con el Hospital Civil ostentando su nombre desde 1888, heredó sus bienes a la Escuela de Medicina. Sus restos reposan desde 1982 en la Facultad de Medicina de la UANL.
