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LA LECCIÓN POTOSINA SE IMPONE EN LOS JCC

La conclusión de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 deja un balance histórico para México: 407 medallas (167 de oro) y un tricampeonato regional. Sin embargo, más allá del triunfalismo superficial del volumen bruto, el análisis metodológico exige evaluar cómo se construyó la victoria, momentáneamente con la variable económica y la eficiencia técnica.

PRESUPUESTO EN EL MEDALLERO

El mapa del deporte nacional suele responder a la densidad presupuestal. Potencias como Jalisco (CODE) y Nuevo León (INDE) operan con presupuestos anuales que superan los $500 MDP, lo que les permite programas masivos y asegurar medallas por simple densidad competitiva. Sin embargo, el verdadero fenómeno de ingeniería deportiva lo firmó San Luis Potosí.

11 POTOSINOS, 19 MEDALLAS

Con una partida presupuestal modesta, estimada en menos del 15% de los gigantes del norte y occidente, la entidad potosina obtuvo resultados a destacar, 11 atletas aportados, 19 preseas conquistadas. Un promedio cercano a dos metales por deportista que rompe la lógica del gasto público y establece la tasa de retorno más alta del país.

Este rendimiento descansa en un ecosistema mixto de infraestructura y cuerpo técnico especializado. Por un lado, la tradición de clubes privados como el Lomas Racquet Club y el Club Deportivo Potosino, verdaderas catedrales del ráquetbol y tenis aseguraron la hegemonía de figuras como Eduardo Portillo, Andree Parrilla, Montserrat Mejía y Ana Sofía Sánchez. Por el otro, complejos como La Loma y el CEDETAR Plan de San Luis brindaron la base biomecánica para el éxito acuático de Jorge Iga y el desarrollo de talentos en gimnasia, patinaje, atletismo y boxeo.

A REPLICAR EL MODELO

El éxito potosino en Santo Domingo no es casualidad, es método. Reconocer este modelo es obligatorio, pero la verdadera asignatura pendiente es escalar y extender esta metodología de especialización técnica y acompañamiento integral a más disciplinas dentro del estado. Solo así San Luis Potosí dejará de depender de chispazos aislados para consolidar una política pública que impulse de forma sistemática todo el talento deportivo potosino hacia el escenario olímpico.