LA ACTUACIÓN GENERA ILUSIÓN
Hay partidos que valen mucho más que tres puntos en la tabla; son auténticas declaraciones de principios. El 1-3 que le propinó el Atlético de San Luis a Rayados en el mismísimo Gigante de Acero no fue una casualidad ni un accidente del futbol, fue una demostración de pragmatismo, orden y compromiso colectivo, a pesar de la crítica de la prensa y afición norteña.
TRIUNFO SIN PRETEXTOS
Hemos escuchado el mismo pretexto recurrente, que si Matías Almeyda, envió un cuadro de suplentes. Desmerece el triunfo potosino calificándolos de equipo de tercera. En la cancha compitieron once contra once y la diferencia radical no estuvo en los nombres, sino en el desempeño e interpretación del plan de juego, que les valieron los tres puntos.
POTOSINOS APROBADOS
El verdadero mérito de esta actuación radica en la madurez del banquillo potosino para corregir el rumbo. Se acabó la intención de salir jugando desde el fondo con un riesgo desmedido que costaba goles y puntos. San Luis renunció a la posesión dogmática, apretó las líneas en un bloque medio-bajo impecable y defendió con una solidaridad envidiable, todos detrás de la línea del balón, achicando espacios y provocando el error rival.
Cuando Monterrey cayó en la trampa, el contragolpe potosino fue quirúrgico. La transición vertical explotó la espalda de los defensas rayados con tres toques de máxima velocidad y contundencia pura. Del arquero a los delanteros, cada línea rindió con nota alta.
HAMBRE DE GLORIA Y COMPROMISO
Más allá de pizarras y variantes, este vestidor mostró compromiso y hambre. Se ganó una semana de calma y esperanza, pero la verdadera prueba será darle continuidad a esta entrega cuando reciban a Chivas para hacer valer la localía. San Luis demostró que con humildad táctica y esfuerzo no negociable se le puede plantar cara a cualquiera.




