EN BUSCA DEL TEATRO PERDIDO ENTRE ALGORITMOS
Monterrey, Nl 22 agosto 2026.- En la más emblemática obra del italiano Luigi Pirandello, de hace más de un siglo, una familia de seis personajes inacabados irrumpe en el escenario en busca de alguien que complete su drama y permita llevarlo a escena, dando pie a una pieza que borra la línea entre la ficción y lo real.
La adaptación que Luis Guerrero propone de “Seis personajes en busca de autor” parte de esta idea, pero dialoga con las realidades actuales del mundo virtual, desde la carrera por los clics hasta el desplazamiento del arte ante las pantallas.
Bajo la dirección de Carlos Piñón, la puesta se presentó ayer en el Teatro del Centro de las Artes, en el Parque Fundidora, como parte del programa del Festival de Teatro Nuevo León, organizado por Conarte y la Secretaría de Cultura estatal.
En esta propuesta escénica bastante regional y cómica, un grupo de creadores de contenido se prepara para crear un reel en homenaje al maestro Julián Guajardo (1933-2020), uno de los pilares del teatro regiomontano.
Los cuatro son empleados de la UANL y echan mano de guiones e ideas absurdas para cumplir su cometido: incrementar su presencia en redes sociales.
Su trabajo es interrumpido por una familia de seis personajes inconclusos, en busca de alguien que escriba su drama para poder escenificarlos.
Aquí se enfrentan dos generaciones con realidades contrastantes: actores comprometidos con su historia y actores desgastados por las dinámicas contemporáneas de producción e inmediatez.
Mientras los seis personajes buscan con desesperación que alguien los lleve al teatro, los creadores de contenido se enfadan porque les hacen perder tiempo y, en esta sociedad, lo que importa es producir algo “que venda”.
Catalogada como “políticamente incorrecta” por su director, la obra cuestiona con ironía el desplazamiento del teatro por nuevas narrativas visuales como las redes sociales.
Con duración de 90 minutos, reflexiona sobre diversos aspectos del sistema de producción actual, las perversiones del ser humano, las violencias, los algoritmos de redes sociales y las represiones ante la libertad de expresión.
Piñón también hace el papel del director de la obra, un regio con sombrero y acento marcado que mantiene la atención a lo largo de la puesta, a través de bromas que provocaron constantes carcajadas entre el público, que ocupó casi la totalidad del recinto.
La familia de los seis personajes inconclusos es interpretada por Calixto Valdez (El Padre), Cristina Alanís (La Madre), Yessenia Vázquez (La Hijastra), Santiago Jaramillo (El Hijo), Pablo Orendáin (El Muchacho) y Sinaí Sánchez (La Niña).
La adaptación mantiene la historia de los personajes de la obra original de Pirandello, quienes se enfrentan a diálogos contemporáneos que no comprenden por la brecha generacional.
Este contraste resulta cómico, aunque por momentos puede volver confusa la historia.
Dirigida a un público mayor de edad, aborda de manera irónica temas sensibles como violencia sexual y suicidio, por lo que puede resultar fuerte para algunas audiencias.
