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CULTURA Y TURISMO

COSÍO VILLEGAS Y SU LEGADO SON ENCOMIAD

Ciudad de México 1 septiembre 2026.- Historiador, economista, diplomático, académico, constructor de instituciones y crítico del poder, Daniel Cosío Villegas (1898-1976) portó diferentes casacas a lo largo de su notable carrera.

“Más que mudar de casacas, las llevaba sobrepuestas, y por ello su análisis siempre alcanzó una dimensión multidisciplinaria digna de su altura intelectual”, enunció ayer la economista Graciela Márquez durante un homenaje realizado en la sede de El Colegio de México (Colmex) con motivo del 50 aniversario luctuoso del intelectual, cumplido el 10 de marzo pasado.

Reunidos en la Sala Alfonso Reyes de dicha institución, fundada por el homenajeado, Enrique Krauze, Lorenzo Meyer, Javier Garciadiego y la propia Márquez evocaron las distintas facetas del autor de títulos como Estados Unidos contra Porfirio Díaz (1956) y La Constitución de 1857 y sus críticos (1957).

Márquez, presidenta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), comenzó por repasar su formación como economista en las universidades norteamericanas Harvard, Wisconsin y Cornell, así como el posterior impulso que dio al estudio de la economía en el País. La creación del Fondo de Cultura Económica (FCE), entre 1932 y 1934, respondía a la necesidad de contar con los textos adecuados en la materia.

Garciadiego, historiador, narró a su vez cómo surgió la iniciativa de hacer la Casa de España en México, en 1938, para acoger a artistas, intelectuales y científicos españoles en el marco de la Guerra Civil. Tal instancia se convertiría pronto en el Colmex, encabezada por Alfonso Reyes, con Cosío Villegas como su secretario general durante dos décadas.

“Uno (Reyes) le impregnaba su carácter humanista al Colegio; el otro (Cosío Villegas) le imprimió su compromiso con las ciencias sociales, en un principio con la historia y con la sociología, pero siempre con una perspectiva empírica y concreta, resuelta a resolver los problemas políticos y sociales del País”, apuntó Garciadiego, director de la Academia Mexicana de la Historia (AMH).

Al asumir las riendas del Colmex como presidente, en 1960, creó el Centro de Estudios Internacionales (CEI), con la intención de “formar cuadros profesionales para el servicio exterior del País”, a decir de Garciadiego.

Precisamente ahí se formaría como internacionalista Meyer, hoy profesor emérito de tal casa de estudios, quien señaló que la imagen que Cosío Villegas tenía de México como nación no era compatible con una subordinación hacia Estados Unidos. Y de ahí que uno de los propósitos del CEI fuera “mantener la independencia o soberanía relativa” del País.

“Estar atento a cómo se desarrollaban las relaciones de fuerza, de influencia, entre México y Estados Unidos, y diseñar las mejores formas de hacerle frente a una presión de una potencia imperial que era imposible de evitar”, expuso Meyer, acentuando la vigencia de tal labor.

Proyectos editoriales tan importantes como su Historia moderna de México y la Historia mínima de México lo consagraron como un historiador riguroso e indispensable para comprender periodos como el Porfiriato y la Revolución Mexicana; “más que una casaca, la historia de México para Daniel Cosío Villegas fue una gran pasión”, resaltó Krauze, también historiador y ensayista.

El autor de Daniel Cosío Villegas: Una biografía intelectual destacó además su carácter de estadista “desde la ciudadanía, por la ciudadanía y para la ciudadanía”, pues jamás ostentó el poder.

Sin embargo, cuando le preguntaron si alguna vez quiso dirigir al País, su respuesta fue: “Nunca, jamás en la vida, podré negar que claro que quise ser Presidente de México”, contó Krauze.

A través de su artículo semanal en el Excelsior de Julio Scherer, y uno mensual para la revista Plural, dirigida por Octavio Paz, Cosío Villegas fue un crítico de la vida política nacional.

“Don Daniel estaba convencido de que había que escribir y publicar sobre dicho tema, política, para mejorar la cultura política y el debate público nacional, condición imprescindible para que hubiera democracia en el País. En efecto, decía: ‘Sin discusión política de calidad no puede haber democracia alguna'”, relató Garciadiego.

Krauze, no obstante, lo recordó más bien como un liberal republicano, “pero no precisamente un demócrata”. Cuando del público le pidieron elaborar tal juicio, el historiador remarcó el interés de Cosío Villegas no tanto en la defensa del voto como en promover la división de poderes en México, pues estaba convencido de que el principal problema del País era la concentración del poder en manos de una persona.

Hacia el cierre del homenaje, Garciadiego calificó como invaluable su importancia para que México tuviera una transición a la democracia; “don Daniel no vio dicha transición, pero por sus escritos de crítica política puede ser visto como un precursor”, consideró el titular de la AMH.

“Sobre todo, Daniel Cosío Villegas debe ser recordado como uno de los constructores del México moderno. Piénsese que dos de sus creaciones, el FCE y el Colmex, recibieron el Premio Príncipe de Asturias, lo que ningún otro ser humano ha logrado”, agregó.

“Al final de su vida, yo le pregunté qué es lo que lo enorgullecía más. Y me dijo: ‘Saber que las instituciones que fundé me han sobrevivido y me sobrevivirán’. Bueno, estaría entonces en este momento con una sensación agridulce porque, por fortuna, esta institución, el Colmex, le ha sobrevivido, pero creo que no cabe decir exactamente lo mismo de la institución inmediatamente vecina del Ajusco (el FCE)”, lamentó, por su parte, Krauze.

ASÍ LO DIJO

“Por fortuna, esta institución, El Colegio de México, le ha sobrevivido, pero creo que no cabe decir exactamente lo mismo de la institución inmediatamente vecina del Ajusco (el Fondo de Cultura Económica)”.

Enrique Krauze, historiador.

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