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CULTURA Y TURISMO

CLÁSICO DE CARBADILLO: BROCHE FINAL DEL FESTIVAL

Agencia Reforma

Monterrey, NL 30 agosto 2026.- Hace cuatro décadas, “La danza que sueña la tortuga” se convirtió en la primera obra teatral presentada en el Teatro de la Ciudad, el 12 de diciembre de 1984.

 En aquella ocasión, la dirección estuvo a cargo de Luis Martín, pilar de las artes escénicas de Nuevo León.

 Ahora, esta comedia, que toma su nombre de un verso de Federico García Lorca incluido en “Pequeño vals vienés”, del poemario Poeta en Nueva York, fue la encargada de cerrar con broche de oro la edición 25 del Festival de Teatro Nuevo León, organizado por la Secretaría de Cultura estatal y Conarte.

 Esta producción de Ciudad de México, dirigida por Nohemí Espinosa, fue respaldada por un público entregado. Unos mil asistentes acudieron a la función, de acuerdo con los organizadores.

 La historia está situada en Córdoba, Veracruz, donde viven las hermanas Moredia: Aminta es la mayor y Rocío, la menor. Las acompaña su sobrino, el joven Carlos, a quien llaman cariñosamente “Carlitos”. Ambas administran una tienda.

 Aminta y Rocío fueron interpretadas sólidamente por Carmen Mastache y Sonia Couoh, quienes capturaron la química entre dos hermanas que son mejores amigas y cómplices, en tanto que el actor Cris Ramos cumplió como “Carlitos”, un novel escritor que se aloja con sus tías durante la Semana Santa.

 La puesta contó con una escenografía bien lograda, que recreó con eficacia el ambiente doméstico y provinciano de la historia, así como con un diseño de iluminación que acompañó acertadamente los distintos momentos.

 La historia refleja los contrastes del México de los 50 entre el estilo de vida de una ciudad de provincia, como Córdoba, y el de una gran urbe, como la capital del País.

 Esta reflexión está presente en los personajes de Carlitos y Beto, este último encarnado por Omar B. Betancourt, quienes representan a una juventud que mira hacia la modernidad y choca con el viejo costumbrismo mexicano, representado aquí por Víctor Moredia, interpretado por un aplaudible Jorge Zárate, y, en distinta medida, por las propias tías protagonistas.

 Las actrices Érika de la Llave y Yadira Pérez, en los roles de Albertina Joya, “Tina”, y Eustolia, respectivamente, tuvieron menos tiempo en escena que el resto de los personajes, lo mismo que Berenice Riosé como la pequeña Azucena, pero sus apariciones provocaron carcajadas entre los espectadores.

 La obra culminó tras dos horas y media con una ovación de pie del público que duró varios minutos.

 “La danza que sueña la tortuga” se presentó con motivo del centenario del natalicio de Emilio Carballido, figura esencial de la dramaturgia mexicana, nacido el 22 de mayo de 1925.

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