CELULARES: LA NUEVA TAREA OPERATIVA DE LOS COLEGIOS
Agencia Reforma
Monterrey, NL 22 junio 2026.- Desde hace algunos años las escuelas comenzaron a prohibir el uso de teléfonos móviles inteligentes en sus aulas.
Si un niño debía llevarlo por instrucción de sus padres, el centro educativo decidía la logística de resguardo.
La manera más sencilla ha sido apagarlo o guardarlo en la mochila. En otros países, con la prohibición se hicieron populares las fundas “Yondr”, que no sólo servían para guardar los teléfonos, sino que los bloqueaban a través de un cierre magnético.
Pero el alto costo de esta bolsa y las maneras que buscaron algunos alumnos para abrirlas terminaron por volver impopular esta opción.
A partir de abril pasado, con la entrada en vigor de la nueva Ley de Educación del Estado, esta restricción de teléfonos inteligentes no sólo se hizo oficial en Nuevo León, sino que trajo consigo una nueva responsabilidad para los centros educativos, la de cuidar estos dispositivos mientras los niños están en clases.
La encomienda establecida en el Artículo 52 dice que cada plantel escolar deberá crear un “mecanismo seguro de depósito temporal” para los aparatos electrónicos al comienzo del horario escolar.
“Finalizada la jornada escolar, los dispositivos deberán ser regresados íntegramente a sus respectivos propietarios”, continúa la normativa.
EL DESAFÍO LOGÍSTICO
Para directores de colegios consultados, la limitación de celulares en la ley es un importante paso en el trabajo para recuperar la atención de los estudiantes tanto en las clases como en las interacciones con sus compañeros.
Sin embargo, desconocen cuáles son esos mecanismos de resguardo que se estipulan y perciben que con esta tarea se les atribuye una responsabilidad que debería ser compartida junto con padres de familia.
“Aquí es donde la alianza familia y la escuela debe potenciarse, porque parecería que se traslada a las escuelas una responsabilidad operativa, logística y legal enorme”, dice Jorge Félix Valdez, presidente de la Federación de Escuelas Particulares de Nuevo León.
“Suena muy fácil decir ‘recójanlos y devuélvanlos’, pero en la práctica implica cuidados que pudieran complicar el hecho educativo”.
No se trata de una prohibición total de celulares. La limitación, que aplica también para tabletas, computadoras portátiles y otros dispositivos electrónicos en nivel básico y medio superior, es cuando su uso no sea para fines educativos.
La excepción de la prohibición, continúa la norma, será la tecnología de apoyo que requieren los estudiantes de educación especial en planteles escolares regulares, públicos o particulares, o aquellos destinados exclusivamente a la educación especial.
“(La ley) Viene a respaldar una batalla que los colegios y las familias ya veníamos librando desde hace tiempo. No es ningún secreto que la sobreexposición a las pantallas a edades tan tempranas nos está pasando factura en la atención de los niños, en su salud mental y en su capacidad para platicar y convivir cara a cara”, dijo Félix Valdez, también director del Instituto Mater.
“Nuestra postura no es la de prohibir por prohibir, ni de irnos al extremo de autoritarismo. En los colegios particulares tenemos claro que el enemigo no es la tecnología, sino el uso que hacemos de ella”.
Pero la tarea de guardarlos representa para las escuelas una nueva logística.
“Diseñar un sistema seguro (casilleros, cajas organizadoras con llave, bitácoras) para cientos de alumnos, requiere una inversión económica que no estaba en el presupuesto de ningún colegio para este ciclo”, señala el presidente de la Federación.
La organización de colegios busca ahora compartir a sus escuelas mejores prácticas, para que la transición sea ordenada, fluida y “no asfixie” su operación diaria.
“Centralizar la entrega en la mañana y la devolución a la salida puede volverse un caos. Si el proceso no es súper ágil, vamos a terminar quitándole minutos valiosos a las clases o, peor aún, retrasando la salida y por lo tanto colapsando el tránsito vehicular”, expresó Félix Valdez.
ESPERAN EL REGLAMENTO
Para la implementación de este Artículo, así como para otros de la misma ley, la Secretaría de Educación del Estado deberá emitir los reglamentos respectivos. Tiene 180 días para ello a partir de la entrada en vigor, que fue el 27 de abril, es decir el 24 de octubre.
Ricardo Carriedo, CEO de Inspired Education Group Latam, una red de colegios en el mundo que incluye al American Institute of Monterrey, comentó a EL NORTE que desde hace varios años vieron los beneficios de restringir el uso de celulares en el horario escolar.
“No lo vemos como una prohibición, sino como un rediseño del ambiente escolar”, expresó Carriedo, “los adultos somos los responsables de crearles un ambiente apropiado a los niños para que puedan aprender, desarrollarse física, mentalmente, emocionalmente”.
Las escuelas públicas también deberán estar al pendiente del nuevo reglamento.
En la Secundaria No. 11 Jaime Torres Bodet llevan varios años de trabajo constante con celular en el aula.
Carlos Alberto Orozco, su director, dijo que, cuando es necesario, hay una caja de madera con separadores en donde los alumnos pueden dejar sus teléfonos.
“En más de nueve años no se ha perdido un solo celular, pero hay contextos en donde esto es complicado”, reconoció, “y es muy difícil para los maestros controlar la situación”.
TOMARÁ TIEMPO VER MEJORÍA
La regulación oficial de teléfonos inteligentes en escuelas en Nuevo León llega casi al mismo tiempo que se refuerza una tendencia global.
Hace unos días, Reino Unido anunció la prohibición del uso de redes sociales para los menores de 16 años a partir de 2027, algo que Australia hizo desde diciembre pasado.
En Estados Unidos, padres, maestros y autoridades en ciudades norteamericanas cuestionan el uso excesivo de pantallas y aplicaciones digitales en escuelas y buscan imponer límites a la tecnología educativa para el aprendizaje.
Ana Sofía Guerra, una de las madres iniciadoras del Movimiento No Es Momento, que busca que, en cada colegio, padres de familia acuerden aplazar la edad en la que le dan un smartphone a sus hijos -mínimo, a los 14 años- y para el uso de redes sociales, a los 16.
Para ella, tal vez se va tarde con las actuales generaciones que viven la presión de esta tecnología, pero las leyes serán una herramienta que respalde a los padres de las futuras generaciones al momento de que sus hijos les pidan un dispositivo de este tipo.
“Toma tiempo en que se vea esta mejoría”, comentó Guerra, “pero, definitivamente, es un paso superbueno”.
Guerra dijo también que, finalmente, el ejemplo del uso del celular y redes en casa es importante.
“Hay que empezar por uno mismo, checarte a ti mismo y ver qué uso le estás dando tú a tu celular, especialmente frente a tus hijos”, reflexionó, “el ejemplo que le damos a nuestros hijos es por donde debemos empezar”.
