EMPATE CON SABOR A DERROTA
Agencia Reforma
Ciudad de México, 7 noviembre 2026.- Pumas y América dieron un intenso Clásico Capitalino, pero el 2-2 provoca que las Águilas cedan el liderato y la UNAM esté siendo eliminado.
El Clásico capitalino en Ciudad Universitaria fue como una extensión de los dos juegos de Liguilla: un juego de fricciones, de goles, de penales y remontadas. Una rivalidad auténtica.
Un empate doloroso, porque mientras los Pumas están en terapia intensiva en sus aspiraciones de Liguilla, el América perdió el liderato del torneo que ya pertenece a Cruz Azul.
El Clásico habría de presentar un guion de unas Águilas dispuestas a vengar la eliminación en la Liguilla anterior ante unos felinos renuentes a morir.
Se jugaba el minuto 2 cuando Alejandro Zendejas liquidó a Keylor Navas con un remate de palomita. Mala forma de arrancar el juego para unos Pumas que se jugaban la temporada.
Apenas el jueves, Adalberto Carrasquilla pidió una tregua a la afición tras ganar solo un juego de los siete del torneo en CU. Respondió el grueso de los 40 mil 530 aficionados, que un minuto después del gol en contra celebraban el tanto del “Chino” César Huerta.
No le faltaría nada al Clásico, ni siquiera la campal que se armó al 21′ originada por una fricción entre el “Chino” y Kevin Álvarez mientras el sonido local reproducía “Imagine” de John Lennon, con tan poco éxito como los músicos del Titanic.
Henry Martín deseaba la revancha como ninguno. Él falló el penal que apenas en mayo le costó la eliminación a sus Águilas y que agravó su mal momento futbolístico.
Ahora, también de penal, puso nuevamente a Pumas contra las cuerdas, al 71′, y en su festejo gesticuló con una burlona Goya. Tic-tac. Tic-tac. El reloj era otro enemigo de los de casa.
Mucho corazón pusieron los auriazules para empatar otra vez el juego, con un gol de penal de Robert Morales, al 76′.
Parecía quedar suficiente tiempo para la gesta, para aferrarse a la vida. No le alcanzó a los Pumas. Terminó el partido y por primera vez en la noche se percibió el silencio abrumador. Devastados, los jugadores realizaron la Goya con sus aficionados, quizá la última en este torneo.
LOS GOLES
