Cultura

ESCENARIO DIFÍCIL RUMBO A LA PRÓXIMA REVISIÓN DEL T-MEC

  • Héctor Arturo Oropeza García, Diego Valadés Ríos, Claudia Schatan, Carlos Humberto Reyes Díaz e Isidro Morales Moreno explicaron la situación de México en su relación con el vecino del norte y las acciones que podría emprender

Ciudad Universitaria, CDMX, 3 abril 2025.- La integración de América del Norte no es una prioridad para Estados Unidos (EUA); el análisis, negociación y estrategia de México relativas al tema deben partir de ahí, consideró el académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, Héctor Arturo Oropeza García.

En la actualidad hay un desorden global que nos llevará a la configuración de un nuevo orden. El constructo geopolítico de la idea occidental no existe más: el rompimiento de la alianza Europa-EUA es evidente. Además, se confirma el ascenso del bloque euroasiático, donde la entrada de tanques rusos a Ucrania es parte de una unión sino-rusa, añadió al participar en la mesa de diálogo América del Norte: los retos de su integración.

Los imperios, que creímos que se habían ido, no lo hicieron: se sofisticaron. México, América Latina y el resto del mundo deben aceptar el regreso del imperialismo de EUA, así como la inauguración de una nueva era de “guerras” que están aquí: territoriales, manufactureras, digitales y culturales, alertó ante el investigador emérito del IIJ, Diego Valadés Ríos.

Oropeza García señaló que nuestro país se ha quedado como maquilador y ensamblador, renunció a la posibilidad de generar un desarrollo más elevado como lo hizo Asia del este y China, en especial. Debemos preguntarnos por qué tenemos este estado de debilidad para negociar con el vecino país del norte, “por qué nuestro margen de maniobra es tan estrecho y no podemos ‘contestar’ con aranceles”. Ello se debe a que 80 por ciento de las exportaciones tiene como destino la Unión Americana y a que en su mayoría “no son nuestras”, sino de empresas transnacionales.

A partir de 1994, cuando entró en vigor el entonces Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la industria nacional ha desaparecido. “Cometimos el gran error de creer que con la maquila podíamos salir adelante”. Nos equivocamos al pensar que era un proyecto de desarrollo integral estratégico, lo cual no ha sido ni puede serlo, pero “no hemos cambiado hasta hoy”.

Nos convertimos en herederos de un apotegma: que la mejor política industrial es la que no existe, lo creímos, y el país actuó en consecuencia. Ahora hay una propuesta del Plan México que intenta cambiar el error que significó olvidar a la industria. “Estamos frente a un gran momento de oportunidad, pero el primer reto es romper los mitos en los que hemos vivido”, advirtió.

Actualmente se pretende reestablecer el liderazgo estadounidense en la manufactura; no obstante, esa “guerra” fue en el siglo XX y la ganó China. La actual es digital y la puede seguir liderando EUA y ganar.

Sin embargo, “la necedad de regresar a ser el líder que fue y que probablemente no pueda volver a ser, cuestiona el día a día del proyecto económico de América del Norte”, enfatizó Oropeza García.

En la sesión, Diego Valadés expuso: hacemos frente a un fenómeno sin precedentes, no en los términos de la nueva forma de relación económica y comercial entre los países, sino por las maneras tan “peculiares” en que se dan las negociaciones y las condiciones que tienden a ser impuestas, con frecuencia en términos categóricos y unilaterales, dictadas por quienes tienen el poder económico sobresaliente.

Pero el planeta no solo se rige por el poder económico. Lo que caracteriza la estructura y la organización de las sociedades contemporáneas de los estados constitucionales, es el predominio de lo razonable, manifestó en el aula Guillermo Floris Margadant, del IIJ.

Estamos conscientes de que uno es el mundo de la realidad económica, política y del poder, y otro el de la reflexión, análisis, consideración o preocupación académicas, pero somos parte de una misma realidad y una característica del orbe contemporáneo es que el pensamiento también cuenta. Nos interesa subrayar que la voz de la razón, del conocimiento, la objetividad y la imparcialidad, que es lo que representamos como académicos, sea escuchada.

La economista, investigadora y consultora, Claudia Schatan, dijo que Estados Unidos está “cansado” de acarrear un pronunciado triple déficit: presupuestal, comercial y de deuda externa desde hace varios años.

Cuestionó si Donald Trump, presidente de ese país, logrará superar estos grandes desequilibrios económicos atrincherándose en esos muros, “casi medievales” que está construyendo con una guerra de aranceles que espera fortalezca la economía y reindustrialice a su nación.

También si presenciamos una desglobalización y la desregionalización de Norteamérica liderada por Estados Unidos, y quiénes serían los ganadores, si los hay, y los perdedores de este proceso.

Carlos Humberto Reyes Díaz, académico del IIJ, mencionó que América del Norte enfrenta el dilema de estar entre la intrascendencia y la obsolescencia de una región que comenzó en 1994 con relativo dinamismo, pero que nunca se consolidó; en la que sus tres integrantes participaran de manera conjunta en el mundo. “Siempre fue la unión de tres países, en lo individual”.

En este momento el lenguaje está confrontado entre la incorporación y el aislacionismo; en lugar de hablar de negociación, integración regional y derecho internacional se hace de proteccionismo, soberanía nacional, y se privilegia la no intervención como factor divisivo antes que aglutinador.

Incluso, prosiguió, en vez de cadenas productivas y nearshoring se discute de guerra arancelaria y de regresar a las empresas estadounidenses que se encuentran fuera, en particular en México, a territorio de EUA. “Este no es un lenguaje que busca concordia, sino que plantea un escenario tremendamente conflictivo para la próxima renegociación del T-MEC” (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá).

Al hacer uso de la palabra, Isidro Morales Moreno, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, refirió: el regreso de Trump a la presidencia es una vuelta al neoimperialismo que plantea recuperar el Canal de Panamá, anexarse Groenlandia o Canadá, el desplazamiento de los palestinos y despliegues de fuerza que pisotean el derecho internacional.

Con la imposición de aranceles ha derribado lo que quedaba de la Organización Mundial de Comercio y ha roto acuerdos con Europa, argumentó.

En este momento las “cartas” de México no son las de la fuerza; esas no funcionan. Se requiere articular una estrategia de defensa mediante un “escudo diplomático” y repensar el papel que queremos desempeñar frente a Estados Unidos.

No podemos cambiar la geografía, y debemos decidir si queremos ser “simplemente vecinos” o “vecinos estratégicos”. Para despresurizar esa política de fuerza, lo único que se puede hacer es “tejer fino” con diferentes sectores y grupos empresariales al interior de la Unión Americana, concluyó.

FUENTE: UNAM