CULTURA Y TURISMO

ATRIBUYEN INTERNOS MILAGROS A SAN JUDAS

Monterrey, NL 28 octubre 2026.- Internos del Cereso 2 de Apodaca atribuyen a San Judas Tadeo milagros que les salvación la vida y comparten historias de fe y esperanza.

“Mataron mucha gente y a mí me tocó estar en los que iban a matar”, recuerda este interno que creció en la Colonia Independencia y está detenido desde 2010.

“Me escondí en un ambulatorio y empecé a rezar, haz de cuenta: ‘Ayúdame San Juditas, ayúdame, no me dejes, tápame’. Estuve al borde de la muerte y me ayudó: nunca me vieron”.

Hoy es el Día de San Judas Tadeo, uno de los santos más populares y venerados de la Iglesia católica. Conocido por ser el Patrono de las Causas Difíciles y Desesperadas, el penal se convierte en un espacio donde es fuertemente buscado por quienes están privados de su libertad.

Incluso este mes la Arquidiócesis de Monterrey llevó una reliquia de San Judas a los centros penitenciarios de Nuevo León.

Hombres que están en el Cereso No. 2 de Apodaca, que tienen tatuado al santo en el cuerpo, cuentan cómo su fe los mantiene de pie.

“Es el patrón de las causas difíciles y pues tan difícil como es estar aquí ahorita encerrado”, expresa “Güero”, luego de afirmar que siempre obtiene respuestas tras repetir la oración de este santo.

LA FE MARCADA EN LA PIEL

Cuando existía el autogobierno en los penales del Estado era común que los internos se hicieran tatuajes; muchos se pusieron la imagen de San Judas Tadeo en el desaparecido Penal del Topo Chico.

Con la actual Administración esto quedó restringido.

Julio, apodado “Mojo”, tenía 13 años cuando en una riña entre pandillas recibió un balazo cerca del corazón.

“Estaba cerca de la muerte y yo le pedí que me ayudara a salir de esa”, recuerda, hoy de 33 años y detenido por un robo con violencia. “Le dije: si me ayudas, yo me lo voy a poner el tatuaje donde más me duela, y me lo puse en la panza”.

“Willy”, de 36 años, fue detenido por homicidio y tiene el tatuaje de San Judas en su brazo izquierdo. Estudió hasta primaria y creció en la Colonia Tierra y Libertad. Dice que a él también le salvó la vida.

“Andaba perdido en la drogadicción, tuve un problema y me hicieron unas heridas con arma blanca, y de ahí en adelante yo tuve la fe en San Judas Tadeo”, comparte.

El sacerdote David Jasso, Rector del Santuario de San Judas Tadeo, ubicado en la calle 5 de Mayo, en el Centro de Monterrey, explica que en la religión católica creen que San Judas Tadeo es el intercesor ante Dios para hacer los milagros.

Es reconocido oficialmente como uno de los 12 apóstoles de Jesús.

¿Por qué es uno de los santos más venerados por personas que están en un Cereso?

“Porque quizá pocas situaciones hacen sentir tan profundamente la necesidad de una segunda oportunidad”, responde el Padre Jasso.

“En un centro penitenciario hay historias de dolor, errores, separación familiar, pero también deseos de cambiar y comenzar de nuevo.

“San Judas representa para muchos esa esperanza que no se acaba. Ninguna persona debería quedar definida solamente por el peor error de su vida”.

La fe, añade, los puede ayudar a que descubran que siempre existe la posibilidad de un camino nuevo.

En México, la mayoría de las personas que están en un penal vienen de familias disfuncionales de muy bajos recursos, crecieron en entornos de violencia y drogadicción, y no terminaron ni secundaria. Tal es el caso de los hombres que hoy dan su testimonio de fe.

Especialistas han explicado que tener una infancia con circunstancias tan complejas aumenta potencialmente el riesgo de repetir los patrones de violencia.

LA ESPERANZA DE VOLVER A EMPEZAR

La devoción a este santo es de tal magnitud que el Municipio de Monterrey debe implementar operativos de vialidad y seguridad en calles aledañas a su ubicación desde días antes de su celebración.

El Padre Jasso considera que la vida misma hace que sea uno de los santos más venerados.

“Todos, tarde o temprano, enfrentamos situaciones que parecen no tener solución. Y precisamente ahí es donde muchas personas encuentran en San Judas Tadeo un compañero y un intercesor ante Dios”, comenta.

“Su popularidad nos recuerda algo muy humano: cuando las dificultades crecen, necesitamos saber que no estamos solos”.

Luis, de 37 años y originario de la colonia Sierra Ventana, se tatuó en el 2012 la imagen de San Judas Tadeo junto con la oración.

Integra el grupo de danzantes que le rinden honor en esta fecha en el penal.

Cumple una sentencia de 25 años por homicidio. Lleva 14 años encerrado en los que, indica, le ha rezado mañana, tarde y noche.

“Tener a mi madre todavía con vida es lo que más le pido, para ir a verla allá afuera”, dice.

Al preguntarle al sacerdote si la fe en San Judas hace milagros, responde que los milagros los hace Dios, y señala que hay que ampliar la manera de entender los milagros.

“A veces esperamos que desaparezca una enfermedad o se resuelva un problema, pero también es extraordinario que alguien recupere la esperanza, encuentre fuerzas para seguir adelante o transforme su vida”, recalca.

“A veces el primer milagro no es que cambien nuestras circunstancias, sino que algo comience a cambiar dentro de nosotros”.

Por eso, “Willy” no tiene dudas de los milagros que San Judas ha hecho en su vida.

“Toda esa fe aquí la tenemos de que un día nos abra la puerta, la esperanza, de salir de aquí: ser una nueva persona”, expresa.

“Ahorita primeramente Dios y el San Juditas estamos esperando una resolución de un amparo para ver si nos dan la libertad”.