Opinión

NAHLE, DEBE IRSE; SU GOBIERNO VA EN PICADA

Por Edgar Hernández*

Linea Caliente

Sin duda en estos momentos las peores pesadillas de Claudia Sheinbaum son López Obrador y Rocío Nahle, uno por su continuismo y la otra por la gobernabilidad fallida que han marcado el principio del fin de Morena que por estos días cumplió 15 años.

Al repudio veracruzano provocado por tanta corrupción y revelaciones multimillonarias contra Rocío Nahle y su familia, son muchas más las voces a nivel nacional y dentro de Morena, que reclaman su salida antes del primero de diciembre para evitar convocar a elecciones.

Sus sonados fracasos a los que se suman repetidos desaciertos y ese afán de mentir y desdeñar los problemas han llevado a Veracruz a un estado de indefensión en donde lo mejor más sano es que deje su gobierno al que llegó de manera por demás sospechosa.

El pasado fin de semana, de manera por demás rara, la gobernadora zacatecana de Veracruz se fue a Tlaxcala quesque para firmar un “Convenio de Coordinación y Colaboración en Materia de Seguridad y para la Construcción de la Paz” que solo le sirvió de tribuna para insultar de nuevo a los periodistas.

Esta vez le tocó a Carlos Loret de Mola el baño al calificarlo como “Lord Montajes” -seguro no ignora todos los motes que se dicen de ella- tras la revelación de unos audios donde se escucha al operador y amigo de Andy, Amilcar Olán, denunciando pactos con su más cercano colaborador, Leonardo Cornejo Serrano, en negocios por 21 mil millones de pesos.

Sin dar respuesta sino más bien esquivando la pregunta se dedicó a la descalificación y en ningún momento atrevió a aclarar que el conducto para darle obra a Amilcar por esta cantidad en favor de Dos Bocas fue Cornejo Serrano, quien estuvo a cargo de la obra en Pemex/Sener y hoy es secretario de Infraestructura y Obras Públicas de su gobierno.

Así, en el día a día se suman montañas de señalamientos en su contra.

A la vista de la opinión pública no se perciben cosas buenas de su gobierno -que quizás existan- sino en destacar los yerros a los que se suman su mal genio, desplantes y mentadas de madre a sus colaboradores.

Bien decía el veracruzano Adolfo Ruiz Cortines, en contrasensu a Nahle, que el ejercicio del poder y el servicio a la patria constituían el más alto honor y una inmensa satisfacción moral, contrapuesto al beneficio económico o la ambición personal.

Del mismo modo, en el plano contemporáneo, diversos gobernadores y presidentes municipales suelen emplear exactamente los términos “un honor y una satisfacción inmensa” para describir la responsabilidad de gobernar y servir a sus gobernados.

Para Nahle no es así.

Para ella, dueña de la verdad, es ejercer el poder con mano de hierro. Es, por la vía del insulto y la descalificación, no aceptar errores. Es atajar con violencia la crítica de los “carroñeros”. Es, para acabar pronto, la dueña de la verdad.

Nahle en menos de dos años de gobierno ha provocado mas destrucción que gobernadores de un siglo para atrás.

Y ha metido a Veracruz en serios compromisos al pactar, vía personeros, con el crimen organizado; desfalcado el erario, según reportes de la Auditoría Superior de la Federación y solapado a su familia en negocios multimillonarios.

A eso se suma su pasado ominoso… y unos cuantos cientos de milloncejos de dólares en paraísos fiscales.

Obligado que se vaya.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo