EL CENTENARIO DE LA FMF YA ESTÁ EN CAMINO
A un año de alcanzar su centenario, la Federación Mexicana de Futbol pasa por una de las paradojas más agudas de su historia institucional. Una Asociación civil, sin fines de lucro, convertida en una maquinaria financiera de alcance global, capaz de codearse con las cuatro federaciones de mayor facturación en el planeta, mantiene un evidente rezago en su desarrollo deportivo.
FUNDADA EN 1927
La FMF construyó su soberanía a través de gestiones de hombres de futbol hasta el arribo del visionario Guillermo Cañedo, y de personajes para el olvido marcaron su historia es también una lucha por el control y no precisamente del balón, sino de los negocios a su alrededor. La institución ha tenido buenas gestiones y hombres de peso como Joaquín Soria Terrazas en Concacaf o el impulso de Joaquín Badillo marcaron una época dorada del Sector Amateur. Sin embargo, las disputas por el poder y la visión mercantilista terminaron por dinamitar la continuidad de los procesos.
GIGANTE CORPORATIVO CON PIES DE BARRO
En el presente, el balompié ha consolidado al futbol como una fructífera industria del entretenimiento. El mercado binacional en Estados Unidos, las audiencias multimillonarias y los estadios abarrotados garantizan bonanza en las arcas directivas, pero ahondan la brecha respecto a la cancha. Hoy convivimos con una Primera División hiperprofesionalizada y un sector amateur en el olvido, desprovisto de infraestructura, formación pedagógica de entrenadores e instrumentos de desarrollo regional.
EL RETO
Aunque se adivina buena voluntad en los mandos actuales, su recién propuesta de modelo del futbol y su pirámide azteca, parece una reacción defensiva, ante las críticas a la abolición del ascenso y descenso. No cuentan con un plan maestro que impulse la calidad deportiva para igualar sus metas financieras. Se factura como potencia y en la cancha no se alcanza nivel de alta competencia. Sin políticas deportivas de largo aliento, que den continuidad a casos de éxito se corre el riesgo de diluir la identidad.
Camino a sus cien años de vida, la FMF enfrenta el dilema definitivo, conformarse con ser una próspera corporación de espectáculos o asumir la responsabilidad histórica de edificar una auténtica potencia futbolística desde la raíz.
